Cómo fue el eclipse del 12 de agosto en Asturias
La sombra de la Luna tocó tierra española a las 20:26:31, y lo hizo en dos puntos a la vez: Estaca de Bares, en Galicia, y Cabo Peñas, en Asturias. Fue precisamente por Galicia y Asturias por donde la sombra del eclipse entró en España. La sombra avanzaba a unos siete mil kilómetros por hora y fue acelerándose hasta abandonar el país siete minutos y medio después, ya a diecinueve mil. En cuatro concejos del occidente asturiano —El Franco, Navia, Villayón y Salas— la fase total duró 1 minuto y 50 segundos, más que en ningún otro lugar del territorio español. En Oviedo, de 20:27:00 a 20:28:48, 1 minuto y 48 segundos: récord entre todas las capitales de provincia españolas. Todo ello según los cálculos del Instituto Geográfico Nacional.
El cabo al que no dejaron llegar
A las seis de la tarde el aparcamiento de Cabo Peñas estaba lleno y la Guardia Civil cortó el acceso por la AS-328. Durante minuto y medio el «balcón del Cantábrico» se sumió en la oscuridad, pero la bruma no dejó ver nada. El bullicio de la tarde se apagó y quedaron el silencio y el rumor del mar, que parecía crecer al pie del acantilado. Empezó a orbayar, esa llovizna fina que queda suspendida en el aire y apenas llega a mojar. Muchos ni siquiera llegaron a sacar las gafas del envoltorio.
Dicen que esto se ve una vez en la vida. Parece que hemos perdido el tren
Nos fiamos de las predicciones de la inteligencia artificial, que aseguraba que estaría despejado. Ayer [11 de agosto] vinimos a buscar el mejor sitio y fue un día espléndido
Esto es horrible
Íbamos a ir a verlo a León, pero confiábamos en que se vería aquí
La media hora que lo decidió todo
17:28, chat local: «Viene una nube enorme desde el océano. ¿Hasta dónde llegará?». 17:39: «Hace cinco minutos en Nava hacía sol y de repente ha llegado una nube desde Infiesto». 17:47: «Ya nos ha caído encima desde el nordeste. Había estado despejado todo el día». Después de las 18:00 la nubosidad alcanzó Oviedo y detrás subió la niebla. La gente empezó a bajar del Naranco una hora antes de que empezara y los autobuses de vuelta salieron antes de lo previsto.
Por qué no salió
En la costa, AEMET no falló ni una vez: desde el 11 de agosto anunciaba nubes en el litoral. La previsión falló precisamente allí adonde se había desplazado gente desde otras ciudades. En Oviedo se esperaban «intervalos nubosos», pero las nubes taparon el cielo con un manto impenetrable. A las 16:26, cuatro horas antes de la totalidad, el geógrafo y climatólogo gijonés Pablo Heres ya llamaba a activar los planes B. Por la tarde lo explicaba con más calma: «Una cosa es predecir la nubosidad de un frente: dices que se cubrirá a las seis y a las seis se cubre. Otra son las brumas de verano. Ahí la temperatura, el viento, la humedad, todo puede cambiar por completo en muy poco tiempo. Para bien y para mal».
Ni el peor escenario de ningún modelo contemplaba esta nubosidad a estas horas. Toca activar los planes B. Para casos extremos siempre nos queda Pajares
Al Cuitu Negru, a 1.850 metros de altitud, subieron aquella tarde más de cuatro mil personas: el remonte funcionó gratis y abrió antes de lo previsto. María García, de la empresa NaturAller, que dirigía la observación, proclamó que la estación era el mejor punto de la región y que quienes se habían reunido allí habían acertado.
En la sala acristalada del Palacio de Congresos se reunieron más de un centenar de personas: personas a las que les resulta difícil llegar a un mirador al aire libre o mantener las gafas ante los ojos durante mucho tiempo. El eclipse se siguió en una pantalla grande mientras un conjunto de cuerda tocaba en directo, ajustando la interpretación a los cambios de luz.
La montaña
En El Acebo el grito recorrió el valle y estallaron los aplausos cuando del sol solo quedó un anillo de luz; «qué barbaridad» se repetía con la cabeza levantada, mientras David Payares tocaba el acordeón para los cientos de personas que habían subido.
Según el cálculo de las fuerzas de seguridad, Tineo reunió a 6.200 personas y 1.500 coches a lo largo de cinco kilómetros de cordal, frente a un aforo oficial de 10.000. Es uno de los pocos lugares donde llegó a hacerse un recuento de asistentes: del resto solo quedan las palabras, «miles», «cientos», «hasta arriba». Sito Villamil había subido allí con su nieta de siete años.
Ella vivirá para ver el próximo eclipse total y nosotros no, y me gustaría que se acordara de nosotros cuando llegue
Abajo
En Gijón unas tres mil personas esperaron el eclipse en La Providencia y unas dos mil, según la policía, en el cerro de Santa Catalina. Lo único que vieron fueron dos minutos de oscuridad.
Vamos a poner las gafas en Vinted y en la descripción destacaremos que están sin abrir
Queríamos hacernos un selfi de verdad con la corona, pero como no ha podido ser hemos tirado de inteligencia artificial
Mejor habría sido verlo, pero en fin, con las patatillas y la familia tampoco se está mal. Ya lo miraré mañana en internet
Me da que esto es lo único que vamos a ver hoy
En Llanes, en el paseo de San Pedro, se aplaudió dos veces: cuando oscureció y cuando volvió a amanecer. Un grupo de Logroño mataba la espera jugando a las cartas: «Y pensar que en La Rioja lo están viendo ahora mismo. Lo bien que lo estarán viendo allí…». Unos madrileños que descansaban cerca bromeaban, antes incluso de que empezara el eclipse: «lo vamos a ver un poco negro». Acertaron. Y decenas de vecinos no esperaron siquiera: se montaron en el coche y se fueron a Castilla, donde el eclipse se vio con toda nitidez. Los que se quedaron tardaron luego media hora en salir del recinto: solo se podía pasar de uno en uno por un portillo y hubo quien saltó el muro.
En Avilés, donde el cielo sobre la plaza del Centro Niemeyer quedó completamente cubierto, el público simplemente se quedó en el festival de la cerveza. «Nos hemos eclipsado con la cerveza», decía José Manuel Blanco, que pasaba allí la tarde con amigos y hermanas. Cuando volvió a amanecer, Marcos Arenas se reía: «Vaya nochecita, no me ha dado tiempo ni a echar un trago». En Misiego, en Villaviciosa, un cuarteto de cuerda tocó Mozart y Schubert mientras dos bailarines representaban una alegoría: la Luna como la muerte, el Sol como una muchacha. Después todos se pusieron las gafas y levantaron la cabeza. «El cielo se guardó para sí la última parte del concierto», escribió un reportero.
Y en Luarca, donde cientos de personas ocuparon la carretera del faro, una pareja de Oporto lo resumió mejor que nadie: «San Pedro nos ha traído nubes».
Un grupo de amigos de Carolina del Norte, Georgia y Wisconsin llevaba un año preparando el viaje y acabó alejándose de la costa mar adentro: desde el agua, razonaron, no habría ni montes ni árboles entre ellos y el cielo. Salieron de Cudillero con un guía local, navegaron pegados a los acantilados, se asomaron a una cueva y apagaron el motor. No llegaron a ver el sol.
Cuando empezó el eclipse se hizo de noche de verdad, de verdad. Fue absolutamente increíble. Mereció totalmente la pena
Lo que mostró nuestro mapa
Calculamos la sombra del relieve a partir de datos lidar para 93 miradores oficiales y espontáneos de la región y, después del eclipse, anotamos en cada uno lo que realmente ocurrió. La totalidad se vio en 22 puntos de 93, todos en la montaña y en el occidente. Nueve están confirmados por crónicas sobre el terreno, once por la máscara de nubosidad de satélite y dos por testimonios de nuestros lectores. En los 71 restantes no se vio nada. Es la única foto punto por punto de aquel día: las administraciones no publicaron datos así.
El eclipse en el chat de expatriados
En un chat de expatriados de Asturias todo empezó un día antes, con las gafas.
Chicos, SOS, ¿dónde se compran gafas?
En algunas ópticas todavía quedan, yo acabo de comprarlas en Gijón
Uno del grupo fue a una farmacia con el certificado en la mano y descubrió que en el escaparate había unas gafas y vendían otras; a la pulla de «me parece que te estás rayando demasiado» contestó:
Es que mi hija tiene cinco años, me preocupa más ella que mi mujer y yo
La mañana del 12 de agosto llegó la foto de un monte tapado con el pie «Han robado el Naranco». A partir de ahí, la cosa fue a más.
Pues en la predicción el pico de nubes es de ocho a nueve de la tarde. Alguien ha pecado
Gracias, hombre, no hemos pagado dos mil pavos de hotel para esto
Bueno, si eso nos vamos a beber en la penumbra
Al menos se podrá mirar sin gafas
A las cuatro todavía había esperanza:
En Oviedo ahora mismo, cielo limpio
A las cinco la esperanza empezó a apagarse:
Se ha cubierto el cielo, a lo mejor ya no hacen falta las gafas
La conversación acabó derivando hacia la filosofía:
Imaginaos, antes la gente iba toda con la retina quemada
Por lo visto Malévich pintó lo que vio después de un eclipse
Las redes se tomaron la revancha
La decepción duró poco: en cuestión de minutos, las redes se convirtieron en un festival de memes. Una frase dio la vuelta a toda Asturias. Junto a ella, «Asturies ye Asturies» y «No esperaba menos». El acontecimiento fue rebautizado como «el eclipse de nubes» y el balance cupo en una línea: «El sol salió del grupo». Un reportero de La Nueva España lo remató: nos habían prometido un eclipse nunca visto en Asturias y eso fue exactamente, literalmente, lo que hubo. Y la pregunta más práctica de la tarde: «¿Y devolverán el dinero de las gafas?».
Ni mi ex jugó tanto conmigo como lo hizo este eclipse
La foto del eclipse no se hizo aquí
Mientras Asturias esperaba bajo las nubes, la imagen que ha dado la vuelta al mundo se estaba haciendo en Aragón. El skater Danny León, de Móstoles, llegó la víspera a Novales, en Huesca: ensayó el salto a la caída de la tarde, lo repitió de noche y durmió en el coche. Durante la totalidad tuvo treinta segundos de margen y tiró tres veces a ciegas. Era el tercer capítulo de la misma idea: el truco ya se había fotografiado con el atardecer de fondo —medio millón de visitas— y después con la Luna; el 12 de agosto el Sol y la Luna coincidieron en el mismo encuadre. La foto y el vídeo suman 138 millones de reproducciones.
Cuando vimos el resultado nos pusimos a llorar. Le decía al fotógrafo: «No estás preparado para ver esto, es increíble»
¿Y devolverán el dinero de las gafas?
Si las gafas pertenecen a uno de los modelos incluidos en la lista nacional de productos retirados —fueron entraron siete: Lionstar, ECP Eye Care Proffesional, Pelispan, Homanaje, Orro, Opticalia y Mó de Multiópticas—, se puede reclamar el dinero. La organización de consumidores OCU lo dice sin rodeos: el comprador tiene derecho a devolver el producto. La base es la ley de defensa de los consumidores, con una garantía de tres años; el camino es este: vendedor, hoja de reclamaciones, oficina municipal de información al consumidor. En la práctica solo Multiópticas anunció la devolución, de su propio lote y sin ticket. Un matiz: en tres de las siete marcas no se retiró el modelo entero, sino un lote concreto.
El Ayuntamiento de Llanes repartía precisamente esas Lionstar en los mercados semanales y suspendió el reparto la víspera del eclipse; el de Oviedo, que había entregado las mismas en una caseta de la feria, se defendió con el número de lote: la alerta afectaba al lote LSJE202604 y lo repartido era el 202607-01. Y después del eclipse, sobre devoluciones no dijeron nada ni el servicio de consumo del Principado, ni las oficinas municipales de Gijón, Oviedo y Avilés, ni la Unión de Consumidores de Asturias. En Logroño, mientras tanto, los bares de la calle Laurel sirvieron toda la tarde una copa de rioja a cambio de entregar unas gafas completas: se recogen para que sigan viaje hasta el próximo eclipse. En Asturias no llegó a montarse nada parecido.
Las carreteras
El plan de emergencias se activó a las 07:59 y se desactivó a las 21:34, dos horas antes de lo previsto y «sin incidencias reseñables». La retención más larga del día llegó antes del eclipse: a las 11:30 se incendió un coche en el túnel de Pando y se formó una retención de tres kilómetros que duró más de dos horas. La afluencia de visitantes obligó a cerrar los accesos a Cabo Peñas, al Angliru y a otros puntos de montaña. El servicio de guardería del medio natural del Principado cerró el paso por las pistas forestales en Teverga y Peñamellera Alta.
Cien coches y ninguna multa
Sobre las ocho y media, cerca de un centenar de conductores se detuvo en la autopista de peaje AP-66, a la altura del kilómetro 76: no en el arcén, sino en el propio carril para vehículos lentos, estrechando la calzada de forma notable; algunos sacaron sillas del coche. Las cámaras de tráfico lo grabaron. Y aun así no se tramitó ni una sola denuncia. En toda España apenas se impusieron sanciones: una denuncia en Baleares, diez en Cataluña por entrar en espacios naturales y una en Cantabria por un dron. La multa por detenerse en una carretera convencional es de 200 euros, la mitad si se paga en 20 días.
Los ojos
El 12 de agosto pidieron ayuda 64 personas con molestias oculares y en 18 de ellas los diagnósticos pueden guardar relación con la observación del eclipse. A última hora del 13 de agosto, en toda España se habían registrado ya más de 530 atenciones: Europa Press reunió los balances de todas las comunidades salvo Canarias. La cifra más alta fue la de Cataluña, con 134 atenciones, cuarenta de ellas oftalmológicas; Madrid, que ni siquiera estaba en la franja de totalidad, sumó 101; el País Vasco, 58; Andalucía, 44; Murcia, 32; Aragón, una treintena; Galicia, 19; Asturias, esas mismas 18; y Castilla y León, 10. Ninguna comunidad informó de lesiones graves ni de ingresos hospitalarios. Las 64 consultas tampoco preocupan al servicio de salud asturiano: son las que llegan a los centros de salud por los ojos una tarde cualquiera. La jefa de urgencias del Hospital Universitario Donostia, en San Sebastián, Oihana Ormazabal, advirtió de que los síntomas de la retinopatía solar pueden aparecer hasta treinta días después: hay que vigilar la mancha en el centro del campo visual, las líneas rectas que de pronto se «ondulan» y los destellos. Puede que no duela nada. El protocolo asturiano manda ir primero al centro de salud, no a urgencias: allí miden la agudeza visual y deciden si hace falta una derivación urgente al oftalmólogo. Urgente si se ha producido una pérdida apreciable de visión, si la mancha central aparece en los dos ojos o si el dolor no remite. Y la cuenta puede seguir subiendo: el daño en la retina tarda uno o dos días en manifestarse, a veces más.
Una lesión de retina por mirar el eclipse no tiene cura: una retina quemada no se puede curar. Para una maculopatía bastan unos diez segundos de mirada sin protección
El dinero
El alojamiento más caro estaba justo donde no se vio nada: en Cudillero hubo anuncios de 5.000 euros por noche y un albergue del interior asturiano subió la cama en habitación compartida de 36 a 160 euros. Asturias fue la región española donde más crecieron las reservas: un 76% más que el año pasado, con un precio medio un 85% más alto.
Hace ciento veintiún años
El anterior eclipse total visible desde Asturias fue el de 1905, y el cronista del diario El Carbayón subió entonces a ese mismo Naranco. Los sabios con sus instrumentos, escribió, parecían pigmeos vistos desde abajo: «¡oh pequeñez y vanidad de las grandezas humanas!».
Lo que viene
El 2 de agosto de 2027 habrá otro eclipse total, esta vez por la mañana y con la franja de totalidad pasando por el sur de España: en Ceuta la oscuridad durará 4 minutos y 48 segundos. El 26 de enero de 2028, uno anular. Después no habrá eclipse total de sol en España hasta 2053, y en Asturias hasta 2180. A la salida del centro Niemeyer, en Avilés, el 12 de agosto ya se citaban: «Nos vemos en Cádiz, que allí sí lo veremos».
Cádiz ya está por las nubes
El «nos vemos en Cádiz» subió de precio en veinticuatro horas. En Tarifa ya no queda un solo hotel libre en Booking para el 2 de agosto de 2027: un hostal vendió todas sus habitaciones para la víspera, el día 1, a 245 euros por adelantado y sin reembolso, y de los apartamentos solo quedan tres, entre 2.500 y 10.000 euros la noche. Un hotel de cuatro estrellas en la capital vendió las dos noches a 824 euros, cuatro veces su precio medio en agosto. Por una casa de tres dormitorios en Conil de la Frontera piden 29.816 euros. Así estaba Asturias en vísperas del 12 de agosto, con una diferencia: en Cudillero, quien pagó aquellos 5.000 euros no vio nada.
No tenemos disponibilidad ya para los 16 apartamentos que tenemos y la lista de espera es bastante grande, aunque igual se queda alguno libre cuando les comuniquemos el precio que pondremos, que todavía no se ha decidido